Artista Mandalística · Chile
Soy Gissa Lavin
Creo arte desde el alma — los mandalas, la geometría sagrada y la expresión espiritual nacieron de una transformación personal profunda.
Mi camino no comenzó en una academia. Comenzó en una crisis, en el silencio y en una experiencia que me mostró quién realmente soy y para qué estoy aquí.
Mi historia
De la oscuridad a los mandalas
En plena pandemia, una crisis con mi madre terminó por derrumbar algo que llevaba muchos años sosteniendo. Nuestra historia en el pasado fue siempre compleja, y ese momento fue el punto de quiebre.
Entre en una depresión profunda. Sentía que una parte de mí se habia quebrado hacía mucho tiempo y recién entonces podía escuchar ese dolor. Los meses de encierro fueron oscuros. La tristeza ocupó todos los espacios y mis pensamientos comenzaron a volverse amenazantes para mi vida.
En medio de esa oscuridad había una razón que me mantenía aquí: mi hija. Tenía apenas 4 años y verla crecer me recordaba que aún existía una parte de mí que quería permanecer presente.
Esa certeza me dio la fuerza para pedir ayuda. En el fondo sabía que no estaba bien. Busqué ayuda psicológica, probé múltiples terapias; cada una me aportaba algo, pero nada llegaba al fondo. Seguí buscando hasta que encontré evidencia sobre terapias con psilocibina para la depresión. Me informé durante meses, con seriedad y cuidado. Y en mi cumpleaños número 30, en 2021, tomé la decisión de vivir una experiencia a dosis plena.
Lo que viví ese día fue indescriptible. Una visión auténtica con los mandalas. Una conexión con la naturaleza tan profunda que cambió mi forma de entender el mundo y de entenderme a mí misma. Ese día nació algo en mí que no sabía que existía.
Pero el camino no terminó ahí. Con los años continué explorándome en profundidad con medicinas psicodélicas, en un centro de sanación en Santiago de Chile. Y esas experiencias me llevaron al entendimiento más grande de mi vida: soltar. Soltar una construcción de mí misma, y una vida elegida desde mis heridas, una relación de 10 años, al padre de mi hija. Soltar amistades que en el fondo sabía que debía dejar ir. Soltar un trabajo de oficina. Mudarme a un pueblo donde estaban mis padres — y luego ver cómo mis padres también se fueron al sur de Chile, dejándome completamente sola.
Me quedé en un pueblo donde no conocía a nadie. Sin vida social. Criando a mi hija y enfrentando problemas económicos. Los fines de semana, cuando mi hija visitaba a su padre, el silencio era total. Todo estaba comenzando de cero. Y me costaba aceptarlo.
Fue en ese silencio, en esa soledad, donde algo empezó a moverse. Me aferré al arte. Comencé a expresarme a través de la pintura, a escribir, a crear. No porque tuviera un plan — sino porque era lo único que me mantenía aquí. Cada trazo era una forma de procesar el duelo. Cada mandala, una forma de encontrar sentido a mi vida en medio del caos.
Así comenzó todo. No desde la estabilidad, sino desde el quiebre. No desde la certeza, sino desde la búsqueda. Y fue ahí, en lo más profundo de la oscuridad, donde encontré el arte que hoy comparto con el mundo.
Si quieres conocer más de cerca cómo ha sido este camino — los momentos difíciles, las aventuras y las cosas que me pasan en el día a día — lo cuento con más detalle en mi blog personal.
Leer mi blog →Mi camino
Una vida entera preparándome
Desde pequeña
Mis padres siempre me incentivaron a pintar. Participé en concursos de dibujo, tomé clases de arte por mucho tiempo donde conocí la acuarela, el carboncillo, los pasteles, el acrílico, el óleo y la tinta china. También exploré las manualidades, el tejido y la costura.
2021
La experiencia que me conectó con los mandalas. Comencé a crear mis primeras obras con técnica de puntillismo, usando herramientas de punto sobre papel.
2021 – 2024
Evolución constante: me perfeccioné en la colorimetría, incorporé nuevos trazos y ornamentos, sumé dibujo a mano alzada creando nuevas formas, patrones, simbologías y geometría sagrada. Y representaciones simbólicas como leones, serpientes, mariposas entre otras interpretaciones abstractas comenzaron a aparecer en mis obras.
2024
Lancé mis redes sociales y YouTube, que me dieron visibilidad y crecimiento sostenido.
2025
Cerré el año con 10 obras vendidas y mi primera venta internacional: el Círculo de la Serpiente que viajó a Colombia.
Mi técnica
Cómo creo
Puntillismo
Mi técnica de origen. Herramientas de punto que construyen orden, armonía, equilibrio, simetría y precisión, invitando a desarrollar la paciencia, la concentración y la creatividad.
Trazos y ornamentos
Pinceles que enriquecen el diseño visualmente mediante movimiento, textura, líneas, detalles y ornamentos que aportan ritmo y expresión al mandala.
Geometría sagrada
Patrones y simbologías que conectan lo visual con lo espiritual: Flor de la Vida, mandalas, figuras geométricas.
Hoy combino todas estas técnicas en obras que mezclan dibujo y expresión espiritual — un arte holístico integral que trasciende lo decorativo.
«Mi propósito es llenar el mundo de belleza, compartiendo arte que inspire a contemplar, crear y descubrir nuevas formas de conectar con uno mismo.»
— Gissa Lavin
Mi visión del éxito
Vivir libre, crear con pasión
No me identifico con una religión ni sigo una filosofía como verdad absoluta. Sin embargo, encuentro inspiración en muchas formas de pensamiento que invitan a mirar la vida con mayor conciencia.
Hoy defino el éxito de una forma diferente. Ya no lo veo como una meta basada únicamente en el dinero o el reconocimiento, sino como la posibilidad de costruir una vida en la que pueda elegir cómo vivir mi tiempo. Tener la libertad de crear, trabajar en aquello que amo, disfrutar de mi familia y vivir con tranquilidad, sin que las preocupaciones económicas dirijan cada una de mis decisiones.
Lleva una obra con significado
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